martes, 26 de septiembre de 2006

Paradigmas y Realidad





El ser humano, haciendo uso de una cualidad innata e inevitable, ha intentado explicar y predecir el mundo del que forma parte desde el principio de los tiempos. En cada momento de la historia, las sociedades, antaño relativamente locales y hoy inercialmente globales, han desarrollado diferentes modelos de creencias. La física, la filosofía, la metafísica, la ciencia y la religión han convivido, a veces de la mano y otras aparentemente separadas, para modelar los diferentes sistemas sociales, políticos y culturales. Como resultado, la sociedad, en cada momento y en cada lugar ha proporcionado al individuo un conjunto de creencias, conocimientos, normas y leyes mediante las cuales éste se podía desarrollar y relacionar consigo mismo, con sus congéneres y con el cosmos, así como aprehender lo existente sometiendo la realidad a generalizaciones, eliminaciones y distorsiones con el fin de predecir el propio comportamiento y el de la naturaleza y utilizarlo en su beneficio.

Quizás como elemento evolutivo y con el objetivo de perpetuarse como especie con un elevado grado de conciencia de sí, el ser humano desarrolla un concepto particular: la REALIDAD-VERDAD. La definición de lo real, en teoría, debería abarcar a aquello que ES, que EXISTE, independientemente de estar sometido a la percepción o juicio; transmite también un cierto aire de inmutabilidad. Lo curioso es que “aquello que es real y verdadero” ha ido cambiando y lo sigue haciendo, a medida que las creencias, la cultura y la ciencia cambian. La realidad parece un subproducto, resultado de la interpretación de los datos sensoriales, primero a través de los propios canales biológico-perceptuales, y después por el conjunto de creencias propios de cada época y tradición. Esto es paradójico en si mismo. No se puede unificar conceptualmente el hecho de que la realidad debería ser definitiva, existente en si misma e independiente, con la observación de que cada vez que cambiamos nuestros pensamientos, la propia realidad-verdad se redefine.


En el contexto de la Resonancia Bioenergética, VERDAD y “bueno” es aquello que genera simetría y aumenta la conciencia, con lo que lo “malo, falso y PERVERSO es lo que nos hace perder simetría y conciencia.

Así que, “¿qué rayos sabemos?”. Sabemos que vivimos en un mundo sujeto por las creencias-paradigmas y que cada vez que éstas se modifican, algo cambia en nosotros. Vivimos en una explicación de la realidad. Los paradigmas son creencias compartidas. Cuanto más extendida y compartida está una creencia, más fuerza tiene el paradigma resultante. La realidad es un acuerdo compartido por la mayoría de la humanidad y sostenido con reglas, suposiciones e interpretaciones de la experiencia perceptual que es la vida. Aparentemente el objetivo de los paradigmas es la continuidad y evolución del individuo y de la especie mediante la acumulación y transmisión de conocimientos. Es una forma de reducir la inmensidad del todo a un tamaño manejable por nuestro cerebro.

Compartimos creencias primarias que tomamos en principio como realidades absolutas como por ejemplo, “el mundo esta hecho de objetos”, “el tiempo discurre desde el pasado hacia el futuro y yo vivo en el presente”, “existen sonidos, colores, sabores, olores y sensaciones”, “para vivir hace falta comer”, “nacemos, vivimos y morimos” etc...

Este tipo de creencias trascienden las culturas e incluso los tiempos hasta tal punto que son consideradas desde el punto de vista social como verdades inamovibles. Pero sin embargo, en ocasiones, pequeñas fisuras hacen que algo irrumpa para alterar la estabilidad de tales realidades.

Ahora la física dice que más que un mundo de objetos, existe un continuo espacio-tiempo, que se parecería más a bandas de energía, visión que coincide con la de los antiguos chamanes; también dicen que el tiempo va desde el pasado al futuro porque quizás nuestros sentidos lo interpreten así y que a lo mejor hay realidades simultáneas en el que todas las opciones posibles se expresan en una especie de multiverso fractal en el que nada se puede dar por seguro; ahora resulta que los sentidos no son cinco, ya que hay animales que tienen un sónar, o un sentido de detección electromagnética y parece que las plantas tienen conciencia. Hay gente que dice que lleva años sin tomar alimentos y una buena parte del mundo sigue como doctrina a seres que presuntamente resucitan o no mueren. ¿Verdad?.

Aunque es obvio, mejor si evitamos olvidar algo de gran transcendencia, la definición del mundo y de la realidad se edifica a través de algo que supone un salto evolutivo sin precedentes, al menos en la historia biológica conocida de nuestro planeta: las PALABRAS. Las palabras son representaciones de la realidad y la hacen accesible-comprensible en un determinado nivel de conciencia-pensamiento. Aprendemos a hablar y a pensar con palabras, y a partir de entonces nombramos todo lo que percibimos, lo hacemos real. En este nombrar sin fin, nos contamos unos a otros y a nosotros mismos, una y otra vez, mediante el diálogo, nuestra explicación de la realidad que está formada por paradigmas y presuposiciones, que se organizan jerárquicamente, desde las creencias o modelos más generales que nos unifican, hasta los matices más particulares y personales que permiten la singularidad individual, diferenciándonos a unos de otros.

En el modelo de la Resonancia Bioenergética, el LENGUAJE es el SEXTO SENTIDO humano, ya que la realidad que percibimos sería completamente diferente sin este sentido y al igual que los otros cinco, dispone de áreas especializadas en el córtex cerebral.

Se construye el MAPA DE LA REALIDAD a través de los datos aportados por los cinco sentidos y del modelado producido por el diálogo con los demás y con nosotros mismos. En todos los idiomas se dice básicamente lo mismo, aunque se utilicen palabras diferentes y si crees en algo o sabes algo, casi siempre es porque hubo alguien antes que tú que lo creyó o lo supo. Las personas desarrollan su relación con la realidad a través de este mapa, el metamodelo del lenguaje. Pero como se dice en la PNL (Programación Neuro Lingüística), el mapa no es el territorio. Es lógico que un mapa rico en detalles y lo más exacto posible es de mejor utilidad que uno pobre y con errores. ¿Y si de la calidad del mapa dependiera la calidad de la experiencia vital y de la propia conciencia?. No parece que en el momento del nacimiento se tenga un mapa, o por lo menos muy elaborado, ya que todavía no se ha desarrollado el lenguaje, así que, quizás se empieza utilizando el de los padres y personas importantes de nuestra primera etapa vital. A medida crecemos, el mapa se hace mas completo, pero como en gran parte se “copia” de los modelos de referencia, lo mismo se incorporan sus ventajas que sus desaciertos.

De manera que, voy a suponer que no disponemos de la capacidad de percibir la realidad tal como es (ver “Mito de la caverna” de Platón) y que, en su lugar, nos relacionamos con ella a través de este mapa que viene a ser una especie de realidad virtual. Si esto es así, definitivamente el mapa, su exactitud y riqueza, serviría para medir el nivel de evolución y desarrollo que ha alcanzado una persona, determinando sus posibilidades de interacción y manejo en la existencia. ¿Y si cambiando creencias, paradigmas, el lenguaje y las palabras que utilizamos al hablar y pensar, pudiéramos modificar nuestra realidad?. Esto supone que si algunas de nuestras vivencias son desfavorables y nuestras capacidades en ciertas áreas son escasas o ineficaces, es posible que nuestro mapa necesite de mejoras. Imagina el impacto negativo que a menudo algunos padres o madres dan a sus hijos diciendo cosas como “no vales”, “eres un/a inútil”, “no te mereces nada bueno”, “siempre nos va mal”, “el mundo está mal”, “los demás sólo quieren hacerte daño” y tantos y tantos COMANDOS que se instalan en el MAPA. Estos comandos se convierten en la realidad que vivimos, De manera que lo ideal, si esto es cierto, sería empezar a realizar una lista de comandos y creencias, tanto “positivos” como “negativos” y observar la relación que hay entre éstos y los acontecimientos que vivimos. Habría que buscar experiencias que respondan a patrones repetitivos e indagar qué comandos son los que funcionan para alimentarlas así como sus conexiones con los cinco sentidos. Esto por lo menos sería el principio de la posibilidad de cambio.

Así que, ya que parece que hay que creer en algo, y que el concepto de REALIDAD lo mantenemos o cambiamos a través de nuestro mapa, así como el concepto del MUNDO con la suma de todos los mapas individuales, ¿qué pasaría si elijo vivir creyendo que los demás no tienen la culpa de mis males, que yo tengo mucho que hacer al respecto, que es mejor evitar la queja y construir un mundo mejor, que mi mundo es mi vida y por ello es accesible y transformable, que me merezco lo mejor, que deseo mi triunfo y el de la humanidad, que quiero estar en contacto con personas que estén en un nivel de conciencia igual o mayor que el mío, para poder seguir desarrollándome, que siempre hay buenas opciones, que tengo la habilidad de verlas y el valor de escogerlas, que la vejez me traerá la plenitud y que la muerte solo es un gran cambio, que todo ser humano tiene recursos casi ilimitados en su interior, que se puede llegar a acceder a esos recursos y utilizarlos...? ¿qué puede pasar?

Puedes convertirte en un aprendiz que identifica sus creencias y verdades perversas y limitantes para así cambiarlas gradualmente por realidades potenciadoras y simétricas mediante el continuo acecho al ego, la recapitulación y el silencio interno y entonces podrás aspirar a llegar a ser un maestro con poder y conciencia suficiente para crear tu propia realidad.

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lunes, 18 de septiembre de 2006

Emociones



Por razones prácticas podemos decir que estamos formados por tres grandes estructuras: cuerpo físico, mente-psique y cuerpo energético. Me he referido anteriormente al conjunto de estos tres sistemas como la MATRIZ INDIVIDUAL.


El término PSIQUE proviene de la antigua Grecia y significaba “alma”, aquello que está unido al cuerpo durante la vida y que se desprende en el momento de la muerte. Más tarde su utilización derivó hacia un uso menos espiritual y fue asignado al conjunto de fenómenos que en general tienen que ver con la mente humana. Aun hoy en día, referirse a la mente tiene sus dificultades dado que es un término considerado más bien abstracto y escurridizo. Según la psicología la mente es un conjunto de funciones que emanan del cerebro pero que no son el cerebro; esta definición es claramente insuficiente.

En la Emoenergética la mente-psique es una metafunción que tiene su base estructural en el órgano sutil llamado el PUNTO DE ENCAJE. Una de las partes más importantes del punto de encaje es el NÚCLEO EMOCIONAL, siendo éste un SISTEMA que se construye a través de 6 grandes energías emocionales nucleares o EMOENERGÍAS (alegría, miedo, tristeza, fuerza motriz, amor y recreación). Estas a su vez están dotadas cada una de ellas de su propia estructura y funciones precisas que emergen de los 6 grandes niveles de ORGANIZACIÓN presentes en las propias fuerzas de la naturaleza: expansión, entropía, fragmentación, contracción, cohesión y simetría. Cada una de las 6 emociones nucleares a su vez está conectada y retroalimentada con cada uno de los 6 sentidos (incluyendo el lenguaje) y viceversa. La personalidad, la consciencia, el sentimiento de identidad, la memoria, el pensamiento racional, la imaginación y muchas otras funciones serían productos de este núcleo emocional y del propio punto de encaje, que son los que sostienen y dan forma al MAPA DEL MUNDO INDIVIDUAL, participando además como parte del MAPA DEL MUNDO COLECTIVO. Como toda estructura-sistema, la existencia del núcleo emocional y el cumplimiento de sus objetivos naturales se ve condicionada a través de cómo pierde y gana energía en su relación con el medio y consigo mismo.

Pero hagamos un inciso para a revisar algunos conceptos esenciales:

  • El GENOMA es la estructura que contiene en forma de MEMORIAS y PROGRAMAS al que es llamado, en el contexto de la Emoenergética, SISTEMA PRIMARIO DE IMÁGENES. Es el molde que genera un organismo físico que a su vez es el contenedor de características sensoriales y cognitivas únicas para cada especie. Las formas vivas orgánicas crearon el CÓDIGO GENÉTICO para almacenar y transmitir la “in-formación” y el aprendizaje acumulados. Tiene la capacidad a su vez de generar la forma y sus funcionamientos inmanentes, tanto los desarrollados como los potenciales. Es el precursor del CUERPO FÍSICO y a la vez lo necesita para existir, desarrollarse y reproducirse. El cuerpo físico es la forma-estructura orgánica, es el soporte de todo lo demás mientras que se está vivo. La función principal del genoma es la generación del organismo y sus formas, el contenedor de las funciones alcanzadas a lo largo de la evolución de la especie (aprendizaje ancestral biológico), transfiriéndolo, y a ser posible mejorándolo, a través de la reproducción. Para el genoma, lo primero es la especie y lo segundo el individuo.

  • En el ser humano, la PSIQUE es el conjunto de MEMORIAS y PROGRAMAS que sostienen al llamado en la Emoenergética SISTEMA SECUNDARIO DE IMÁGENES (SISTEMAS DE CREENCIAS e IDENTIDAD). Se desarrolla mediante la integración de los datos de los cinco sentidos y del sexto, el lenguaje, junto con el modelado e intensificación aportados por las emociones, los juicios de valor y por el sentimiento de identidad. Así el sistema secundario de imágenes se convierte en LA EXPLICACIÓN DEL MUNDO. La función principal de la mente-psique es el mantenimiento y desarrollo del individuo y su conciencia a lo largo de su vida. Para la psique lo primero es el individuo y lo segundo la especie. La psique es una metafunción emanada del NÚCLEO EMOCIONAL y del PUNTO DE ENCAJE. En la etapa fetal e infancia se encuentra en fase inmadura, necesitando desarrollarse mediante la incorporación de ARQUETIPOS socioculturales de la época y del lugar en el que realiza el aprendizaje del lenguaje y de los sistemas de creencias y de identificación provenientes de los padres y otras figuras, sobre todo adultas, presentes desde la infancia hasta la post-adolescencia. Actualmente además de los procesos de identificación con figuras cercanas, se produce un fenómeno de imitación de identidades vehiculizados por los ídolos o figuras mediáticas, con las que se tiene un pseudocontacto virtual por medio de los medios de comunicación de masas, la música, el cine, el deporte y la publicidad. La psique también se nutre de todo tipo de aprendizajes intelectuales, sociales, creativos y emocionales para formar así el todo singular que es la persona. El desarrollo de la psique se ve condicionado por una de sus funciones más fascinantes y a la vez misteriosas: la TOMA DE DECISIONES. La psique es una función volitiva, es decir, su naturaleza más íntima es la de ELEGIR, y lo hace influida por todos sus aprendizajes y experiencias anteriores aunque no completamente condicionada por ellos. Al margen de maniobra disponible gracias al cual la mente puede tomar decisiones diferentes a las inerciales, invirtiendo una cierta cantidad de energía extra para ello, se le llama GRADO DE LIBERTAD.

  • Los seis sentidos (en el modelo de la Emoenergética, el lenguaje es el sexto sentido humano) son vías que extraen y destilan del MUNDO EXTERNO la información llamada sensorial. Esta es inmediatamente combinada, reinterpretada e integrada junto con los procesos emocionales y mentales. Una pequeña parte de esta información se hace consciente y casi la totalidad se asimila de forma inconsciente. El resultado es entonces volcado en sustratos para que sea manejable y coherente tanto a nivel psicoemocional como corporal-biológico, pasando a formar parte del MUNDO INTERNO que como consecuencia emitirá diferentes respuestas hacia el exterior y hacia el interior. Todo este proceso es mediado por PROGRAMAS que transforman la información externa y la convierten en EXPERIENCIA individual. La información se nos presenta interpretada en diferentes formatos y moldes como sensaciones, representaciones sensoriales, emociones, pensamientos, sentimientos, reacciones, conducta, competencias, necesidades, motivaciones, sentimiento de identidad... Los órganos de los sentidos y la conciencia están preconfigurados por el CÓDIGO GENÉTICO y enriquecidos o empobrecidos por la PSIQUE. La MENTE es el mundo interno, el OBSERVADOR, de manera que todo lo demás es el mundo externo. Curiosamente la psique tiene la capacidad de observarse a sí misma además de al mundo externo, con lo que lo OBSERVADO es un estado mezcla del mundo externo más el mundo interno. Lo observado es influido por el observador y el observador por lo observado. La existencia individual es un estado mezcla del mundo externo más el mundo interno.

  • Como es arriba es abajo, así que lo que es válido para un ser vivo, sirve para cualquier estructura organizada, entidad u objeto: una célula, una planta, animal, un sistema social, económico, político, un ecosistema, un planeta etc. Solo cambian las formas y las funciones pero el esquema subyacente es similar. Todo está conectado con el entorno, y así con todo lo demás. Las estructuras no pueden hacer otra cosa que recibir, transformar y emitir energía-información al entorno. En los seres vivos estos procesos son los más complejos, variados y dinámicos de todos los que ocurren en la naturaleza.

  • Todos los sistemas necesitan nutrirse, incorporando diferentes tipos de energías. Como entidades vivas orgánicas se obtiene esta nutrición primaria a través de la respiración y la alimentación. Pero como seres humanos con psique, necesitamos de una nutrición-retroalimentación secundaria de tipo afectivo-mental-emocional.

  • En el proceso de existencia-relación-percepción de un sistema con su entorno, solo caben dos opciones: o se pierde energía-función-estructura (ENTROPÍA) o se gana energía-función-estructura (SIMETRÍA). De manera que la psique colabora activamente en este proceso junto con el cuerpo y el campo energético o segundo cuerpo. Existe una relación de interdependencia entre el cuerpo físico, la psique y el cuerpo energético.

Y ahora volvamos a las emociones. Pero antes voy a profundizar en el concepto de NÚCLEO EMOCIONAL. Hagamos la abstracción de que este órgano fuera un ente independiente. Como cualquier sistema tendría forma-estructura y función-contenidos-información. Estaría constantemente en relación con el entorno, absorbiendo, transformando y emitiendo energía-información, perdiendo o ganando energía funcional, dependiendo de la eficacia con la que realice su tarea. Esta estructura es la mediadora entre los procesos internos y externos dentro del ámbito psicológico y cognitivo, que es el que tiene como objetivo prioritario el desarrollo del individuo y su conciencia durante la propia vida. Viene inmaduro, preconfigurado con una serie de inercias y características, primeramente las de la especie, aunque también con otras más particulares a nivel individual que necesitan ser desarrolladas a través de su contacto con el mundo externo y por la retroalimentación emanada del propio mundo interno.

El NÚCLEO EMOCIONAL es un órgano sutil formado por 6 grandes subsistemas o emoenergías. Forma parte del que ha sido llamado en el chamanismo centroamericano como PUNTO DE ENCAJE. Éste es el lugar del capullo luminoso donde las bandas impersonales del universo son seleccionadas, recompactadas, interpretadas y encajadas según un patrón determinado por la ESPECIE a la que se pertenece, para ser finalmente convertidas en PERCEPCIÓN INDIVIDUAL. Cada emoenergía está conectada e integrada con los 6 sentidos y viceversa para de esta forma construir un MUNDO en el que se pueda tener una experiencia de continuidad, de identidad, de ser y de existir (VIDA). El mundo es tan sólo una compleja realidad virtual generada por el NÚCLEO EMOCIONAL y el PUNTO DE ENCAJE dentro del cuerpo energético, siendo inmediatamente transferida al CEREBRO para que la interprete e integre a nivel corporal y físico. Casi con toda seguridad existe una realidad ahí fuera, pero nuestra percepción es el resultado de la interpretación conjunta realizada por los sistemas especializados en el CUERPO FÍSICO, la PSIQUE y el CUERPO ENERGÉTICO.

En el punto de encaje, que es de donde emana la psique, unos pocos datos acaban en un área especial que llamamos CONSCIENTE. Cuando los datos son volcados ahí “nos damos cuenta”. Pero la mayor parte de los datos se procesan y vuelcan en otra área que llamamos INCONSCIENTE, “en donde no nos damos cuenta”. Toda la estructura funciona en conjunto, sin tener en cuenta lo que es consciente de lo que no, de ahí que a veces nos sorprendan o no podamos controlar nuestras propias reacciones emocionales y sentimientos. Es importante tener en cuenta que nuestro proceso cognitivo se divide en el MUNDO EXTERNO (existente independientemente de la presencia de la psique individual) y en el MUNDO INTERNO (existente porque es imaginado o pensado por la psique individual). A su vez cada uno de los dos mundos son integrados por el individuo a través de una dimensión SENSORIAL y otra EMOCIONAL y éstas a su vez se dividen en procesos CONSCIENTES e INCONSCIENTES. La parte consciente es increiblemente pequeña en comparación con la inconsciente. Es obvio que para disminuir la inconsciencia hay que aumentar la consciencia.

La fracción de la psique formada por la unión de la consciencia más la personalidad es lo que solemos llamar YO. El Yo es la punta de lanza a través de la cual nos relacionamos con los otros y con nosotros mismos. El problema es que el YO no es nada más que esa punta de lanza, una pequeña parte de lo que somos aunque tiene la capacidad de crear la sensación-ilusión de ser casi lo único que existe ya que es el depositario del sentimiento de IDENTIDAD. De ahí surgen una gran cantidad de nuestros conflictos y problemas, puesto que los procesos de identificación son en gran parte subjetivos y en ocasiones incongruentes o poco eficientes.

La relación con el núcleo emocional de la madre en la etapa fetal, el evento del nacimiento y las experiencias vitales, especialmente hasta los 7 años de edad, influyen significativamente en la organización particular del núcleo emocional propio y con ello en una de sus funciones más significativas, la PERSONALIDAD. Pero ésta tiene una base innata que es el resultado de la combinación de la información genética heredada junto con la contenida en el ALMA ANCESTRAL que se fusiona con el huevo fecundado en el momento de la concepción. La personalidad irá incorporando desarrollos o involuciones dependiendo de las experiencias que viva y de cómo sean asimiladas, mostrándose hacia fuera y hacia dentro a través de la CONDUCTA y de las COMPETENCIAS.

En el modelo de la Emoenergética, ha sido necesario redefinir las emociones para salvar las limitaciones presentes en nuestra cultura. Se las llama EMOENERGÍAS, unas unidades formadas por ESTRUCTURAS, FUNCIONES y RECURSOS ENERGÉTICOS propios, que se organizan y relacionan a través de unas leyes que se describirán más adelante, para así formar el NÚCLEO EMOCIONAL, que es la maquinaria bioenergética a través de la cual el ente biológico se convierte en el YO que ES y EXISTE. La descripción precisa de los procesos de interacción entre las 6 emociones nucleares y sus ciclos de cambio de fase y control aportan una visión novedosa y revolucionaria, ya que a partir de ahora es posible entender la psique, el pensamiento y las emociones ya no como algo nebuloso, sino de una forma casi matemática y clara. Aun así el estudiante de la Emoenergética encontrará una cierta dificultad inicial hasta acostumbrarse a los nuevos conceptos debido a las grandes diferencias existentes entre lo presentado en esta obra y el consenso colectivo. Como ya se ha dicho, hay 6 grandes bandas de energía emocional nucleares y es muy importante entender que son el reflejo y a la vez las intérpretes de aspectos organizativos presentes en toda la naturaleza y el Universo, observándose fácilmente en ellas la aparición de relaciones duales complementarias. Es por ello que el núcleo emocional puede evolucionar a través del equilibrio dinámico de sus partes por medio de un fenómeno llamado complementariedad sin dominancia.


La ALEGRÍA es la emoenergía que percibe y genera la EXPANSIÓN, la CONTINUIDAD, la FLUIDEZ y el DINAMISMO.
El MIEDO es la emoenergía que percibe y genera la DISCONTINUIDAD, el DESEQUILIBRIO y el aspecto ENTRÓPICO.
La TRISTEZA es la emoenergía que percibe y genera la SEPARACIÓN y la FRAGMENTACIÓN, la DIVISIÓN del todo en partes.
La FUERZA MOTRIZ es la emoenergía que genera y percibe la CONTRACCIÓN, el IMPULSO y la REACCIÓN.
El AMOR es la emoenergía que percibe y genera la CONECTIVIDAD y la UNIDAD.
La RECREACIÓN es la emoenergía que percibe y genera la ORGANIZACIÓN, la BELLEZA y la SIMETRÍA.


Así que, básicamente el núcleo emocional, cuenta con una forma-estructura y con 6 subestructuras que disponen de energías-funciones que la nutren y configuran, relacionándose entre ellas a través de 15 canales reguladores que también forman parte del propio núcleo emocional y cuyas funciones serán explicadas en un segundo volumen. Por alguna razón, en el ser humano lo habitual es que algunas de estas energías se encuentren bloqueadas, algunas en exceso, otras en carencia y otras con inversiones de polaridad (funciones invertidas). Esto quiere decir que en ocasiones provocarán respuestas insuficientes, exageradas, contrarias a lo que deberían ser, fuera de lugar, intensidad o fuera de momento. Estas deformaciones o pérdidas en la simetría del NUCLEO EMOCIONAL son heredadas en parte. También son fuertemente influidas durante la etapa fetal, ya que el feto tiene necesariamente que responder al entorno uterino (su mundo externo), que es la madre y al contacto con el núcleo emocional materno, que casi con toda seguridad no habrá alcanzado la simetría emocional ideal. Esto es debido al hecho de que la madre también fue una vez feto. Ella necesitó adaptarse igualmente al mundo emocional y mental de su propia madre; y así hasta el principio de los tiempos. Creo que el mito del pecado original hace referencia a este fenómeno. Nacemos con mancha; nuestro ideal estado de simetría emocional, que se vislumbra por un momento en la concepción, empieza a difuminarse por el mero hecho de vivir en un entorno a veces hostil, a veces sobreprotector. Así es la vida, no creo que sea bueno ni malo, sólo forma parte del juego. Y de ahí emerge la personalidad egoica, de la pérdida de la simetría potencial original (el paraíso, la comunión con el Espíritu). Cuando la personalidad se une a la luz de la conciencia crea el YO (la separación del Espíritu). El Yo a su vez es sostenido mediante el diálogo interno, las palabras, el sistema secundario de imágenes, compuesto de creencias y de sentimiento de identidad. Este YO y su personalidad determinan, enriquecen o limitan las posibilidades de relación con la realidad así como la recuperación del vínculo con el Espíritu.


Como sistema que es, lo único que puede hacer el núcleo emocional es ganar o perder energía en su contacto con el entorno. Su alimento son las EXPERIENCIAS y la TOMA DE DECISIONES. Si a lo largo de la vida, las experiencias procesadas y absorbidas por el núcleo emocional han ayudado a que la persona se desarrolle (aumentando su energía y simetría) y las decisiones tomadas han sido acertadas, su equilibrio psíquico y mental serán elevados. Se manifestará una riqueza de matices particular y creciente, un buena capacidad de razonamiento, así como una mejor adaptación al medio y al entorno social, y una ausencia de excesos o carencias significativos. Si existen multitud de experiencias no asimiladas adecuadamente por la psique (pérdidas de energía y aumento de la entropía-desorganización mental y emocional), el individuo seguramente tendrá una tendencia a tomar malas decisiones. Vivirá una sensación de desazón creciente, pobreza de carácter y conflictos constantes, al menos en su mundo interno. También se darán un buen número de excesos y carencias así como una necesidad de malignizarse a sí mismo y a los demás. Sus relaciones sociales estarán basadas en la dependencia, el soborno o en el chantaje y en el sostenimiento de su desfavorable situación o bien la proyectará hacia el entorno, en un perverso mecanismo defensivo en el que se llevará por delante a los que no puedan o no quieran defenderse. Retroalimentará negativamente su psique a través de la exposición recurrente a malas o distorsionadas experiencias que dificultarán cada vez más alcanzar un mejor nivel de equilibrio emocional y mental.

Para el equilibrio y desarrollo simétrico del núcleo emocional y de sus subproductos, la personalidad, la conducta y el YO sería importante al menos:

  • Vivenciar un buen número de experiencias a lo largo de la vida que enriquezcan la estructura del núcleo emocional y promuevan su equilibrio y desarrollo, sin importar la edad que se tenga.
  • Hacer un esfuerzo en sublimar el mecanismo de selección de objetivos y de toma de decisiones. Renunciar a las opciones que por experiencia ya se sabe que son negativas. Afrontar los problemas como retos que conducen a un mayor grado de conciencia.
  • Cultivar el sentimiento de que la vida es un flujo de percepciones, reacciones y movimientos. Se hace necesario aprender a bailar con elegancia, aunque conseguirlo lleve tiempo.
  • Hacer uso de procedimientos y estrategias que sirvan para desbloquear el sistema (como la recapitulación y la sanación a través de técnicas que accedan al cuerpo sutil, como la Resonancia Bioenergética) con respecto a experiencias y aprendizajes mal asimilados o tóxicos-entrópicos, permitiendo la recuperación, reparación e integración de los “pedazos de uno mismo” perdidos y el reenfoque de las motivaciones existenciales.

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lunes, 4 de septiembre de 2006

Conciencia



La conciencia es una de las energías más fascinantes que existen en el universo, quizás su única razón de ser. Es esa luz que ilumina nuestra percepción y hace posible que la vida sea experimentada. ¿Y qué es la vida? Como escuché a alguien alguna vez, la vida es una cosa detrás de otra, es una sucesión de eventos, de fotogramas iluminados por el resplandor de la conciencia, recogidos por la percepción y fijados por la atención.
Quizás, ya que la vida es conciencia-percepción-atención, ésta sea la razón de la eterna búsqueda humana, de la sensación de estar incompleto, de esa sed que en ocasiones abrasa, de esa sensación de estar en un viaje sin fin. Porque acaso, si la conciencia es lo que la vida protege, ¿no es razonable buscar y querer aumentar aquello que sería el verdadero alimento, la verdadera curación? la CONCIENCIA sería el ELIXIR DE LA VIDA que resucitaría lo muerto en nosotros. Porque en este viaje, en las batallas que libramos, a veces perdemos y algo en nosotros muere, y la muerte es ausencia de vida, el olvido, la extinción de la conciencia.
Un ser vivo es un sistema complejo, un capullo luminoso, un conglomerado de campos de energía unidos por la fuerza aglutinante durante un instante cósmico o existencia en cuya superficie existe un área de máxima luminosidad donde se concentra la conciencia, el lugar donde la energía del universo es convertida en percepción ordenada, interpretada y encajada, el PUNTO DE ENCAJE. Un ser se organiza a través de diferentes simetrías acopladas que a su vez conservan distintos tipos de energías que tienen como último objetivo servir a la CONCIENCIA, cuidarla, mantenerla y desarrollarla. Los sentidos y las emociones son diferentes grados de conciencia. La conciencia es literalmente un resplandor, una energía singular, la razón de ser de la creación. Ella es la que dibuja un trazo de luz finito, el camino caminado y elegido por cada ser en el casi infinito fractal del MAPA DEL DESTINO.

Paradoja de la CONCIENCIA
CONCIENCIA = PERCEPCIÓN + ATENCIÓN
PERCEPCIÓN = CONCIENCIA + ATENCIÓN
ATENCIÓN = CONCIENCIA + PERCEPCIÓN
COGNICIÓN = PERCEPCIÓN + ATENCIÓN + CONCIENCIA

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viernes, 1 de septiembre de 2006

Percepción



Algunos físicos cuánticos dicen que la percepción puede formar parte de la estructura de la existencia, ya que todo observador produce un efecto cuantificable sobre el objeto de la observación. Partiendo de éste supuesto, se puede imaginar como en el proceso de percibir, un flujo de algún tipo de energía es emitido desde el observador hacia lo observado, ya que es evidente que difícilmente el primero podría influir sobre el segundo si no hubiera algún tipo de intercambio energético. Podemos seguir imaginando este flujo de energía como una línea, rayo u onda (canal) así que en el momento en que algo es percibido, un flujo de energía conecta al observador con lo observado, de manera que se puede decir categóricamente que la percepción es una forma de relación.

En una relación existen al menos dos elementos-sistemas que intercambian algún tipo de energía-información. Esta energía-información llega y sale desde los distintos objetos u elementos y provoca diferentes tipos de respuestas en todos los integrantes de la relación, ya que para que exista una relación tienen que existir elementos resonantes emisores y receptores, sensibles a los contenidos de energía-información que son intercambiados. Además, como se ha indicado, es necesario un canal o medio de transporte de los contenidos de energía-información. Este canal de transporte vincula a los diferentes sistemas participantes en la relación-percepción-existencia.

La utilización reiterada de un canal a través del cual el observador-perceptor se relaciona con lo observado, consolida la propia estructura del canal-vinculo. Al principio los canales a través de los cuales fluyen las relaciones-percepciones-pensamientos-sentimientos entre los seres humanos son débiles y temporales. A medida que las relaciones y el contacto se hacen más intensos y continuos en el tiempo, los propios canales se configuran como permanentes. Podríamos decir que, las esferas luminosas que somos serían los puntos de partida y entrada de una multitud de líneas de energía o cordones que son el fruto de la consolidación de las relaciones personales, sociales, familiares, afectivas etc.

Puesto que a través de éstos canales-vínculos, estamos permanentemente influyendo y siendo influidos (in-fluir, bien podría significar “llevar los fluidos dentro”), llega un momento en la vida del ser humano en el que la socialización constituye una verdadera trama, cuan tela de araña, en la que solidificamos y mantenemos nuestros contenidos de energía-información-consciencia, quedando poco margen de maniobra para continuar nuestro desarrollo. Los vínculos se hacen rígidos, los contenidos se estancan, uno es lo conocido, y lo que conocen los demás nos fija impidiendo el libre fluir de la energía. De esta manera conservamos la cordura de lo habitual hasta que nos llegamos a convertir en la imagen de lo que los demás quieren de nosotros, una copia burda, una cinta grabada que se repite una y otra vez en forma de bucle, perdiendo simetría, hasta que la cinta se rompe o se raya. La otra opción que tenemos como seres humanos consiste en luchar por aumentar la CONCIENCIA, en convertirnos en auténticos PERCEPTORES impecables, fascinados por la VIDA y enamorados del CONOCIMIENTO, pero para eso debemos reclutar la ENERGÍA atrapada en las dependencias emocionales, la rabia, el sentimiento de ofensa y en los defectos del ego... y esto no todo el mundo está dispuesto a hacerlo ya que es una tarea realmente titánica y que dura toda la vida. Ultimamente ya he aceptado el hecho de que en este mundo hay dos tipos de personas, los que trabajan para aumentar la luz y los que lo hacen para aumentar la oscuridad, ¿dónde estás?.

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